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Estas
decisiones de localización no conocen barreras geográficas o
geopolíticas y se estructuran en dos modalidades:
Outsourcing:
Estrategia de
negocios en la cual se encarga a un tercero el desempeño de
funciones no estratégicas, dando un alto grado de efectividad en
áreas en las que no conviene invertir tiempo que puede dedicarse
a los aspectos críticos que le permiten ser competitiva.
Offshoring:
Reubicación de las funciones empresariales en un lugar o país
distinto, con la intención explícita de disminuir costos y
aumentar la productividad. Por las características del proceso,
implica decisiones de largo plazo.
Los factores
de decisión de localización de los procesos o las operaciones en
otros países son más en número y más complejos en naturaleza
conforme avanza el proceso de globalización.
Antes, las
decisiones estaban basadas fundamentalmente en la ponderación de
variables económicas. Durante la próxima década, pesarán más las
razones estratégicas y la confianza en la seguridad jurídica que
proteja la inversión.
De manera
creciente, las razones estratégicas, vinculadas con el balance
de la presencia regional o con el aprovechamiento de situaciones
normativas específicas, son relevantes en la evaluación de la
localización de las operaciones de las empresas globales.
La
disponibilidad de una fuerza laboral calificada, con habilidades
y conocimientos pertinentes a los procesos buscados y ya no sólo
un precio más bajo de la mano de obra, será también un factor
crítico para la localización.
Las ventajas
logísticas jugarán un papel vital en las decisiones de
outsourcing y offshoring, por el incremento de la
atención que las empresas están poniendo en el costo de
oportunidad y el costo total de llegada al mercado.
Compartir o
trasladar en parte el riesgo de ciertos procesos o segmentos de
las operaciones puede ser otro motivo de decisión cuando
responsabilidades legales, sociales, laborales y
medioambientales están comenzando a ser una variable crítica en
las operaciones.
La
competencia a escala global (hipercompetencia), implica menor
tolerancia al error y una exigencia de tiempos de entrega más
exactos, por lo que dicha competencia demandará de los
proveedores una especialización, sofisticación y flexibilidad
crecientes.
A nivel
mundial, se considera que los destinos más atractivos para los
procesos de offshoring y outsourcing son China y la India, que
tanto por tamaño como por enfoque competitivo seguirán atrayendo
la atención mundial.
Por lo anterior el reto para Latinoamérica será la
competencia global por la Inversión Extranjera Directa (IED),
incrementando su proactividad en la promoción de la
inversión y la generación de ventajas de
nicho y su visibilidad frente a los dos gigantes
asiáticos.
Servicios de
software, call centers, outsourcing de
contabilidad y otros procesos administrativos, así como el
soporte técnico o servicio al cliente, son actividades que
seguirán creciendo en los países latinoamericanos que están
promoviendo estos nichos de negocio.
Desde el
punto de vista de las empresas latinoamericanas, las prácticas
de outsourcing y offshoring para aprovechar la
globalización son todavía insuficientes, por lo que uno de los
grandes retos será entenderlas y dominarlas como herramienta
para incrementar la competitividad.
Sólo algunas
empresas ejemplares han entendido la oportunidad inherente a la
localización regional, por afinidad cultural, lingüística y de
tamaño de mercado, en el aprendizaje del proceso de
internacionalización.
Los países de
Latinoamérica tendrán que cambiar los paradigmas de que son
países con mano de obra barata, para ser proveedores de
outsourcing y offshoring de mayor valor agregado;
pero, además deberán practicar activamente la localización
inteligente de sus operaciones y procesos, y enfocarse en la
innovación, transformación de industrias y renovación de
productos. |